La importancia de la Ciencia Básica en Guatemala

Queremos compartir un ensayo escrito por el Dr. Fernando Quevedo, quien es director del Centro Internacional de Física Teórica (ICTP), Trieste, Italia y también es profesor de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Este texto se encuentra en el documento titulado Relevamiento de la Investigación y la Innovación en la República de Guatemala. Entre otras cosas, se toca el punto crucial de la creación de la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la USAC, así como su importante papel en la investigación y la formación de recurso humano en tales área de la ciencia.

A continuación, el texto del Dr. Quevedo:

La importancia de la Ciencia Básica en Guatemala

Un país que no invierte en ciencia no se desarrolla cultural, social y económicamente. La evidencia es irrefutable. Guatemala, desafortunadamente, no solamente ha sido parte de los países que no invierten a largo plazo con la excusa de que existen otras prioridades sino que, en las últimas décadas se ha quedado rezagada, comparada con países y regiones menos desarrolladas, en su visión sobre la importancia de la ciencia como se puede evidenciar en este estudio y estudios similares en regiones de África, donde varios países, pese a todas sus limitaciones, han entendido que una condición necesaria para el desarrollo es invertir en ciencia, tecnología y educación.

Los componentes más importantes de la actividad científica son los científicos mismos. Los recursos humanos son los recursos naturales más valiosos con los que puede contar un país. Apoyar a la ciencia es apoyar a jóvenes idealistas a cumplir sus sueños por entender el mundo en el que vivimos. Qué mejor sueño de juventud. Es importante darles oportunidades para que se realicen como científicos profesionales y posteriormente aportar a resolver problemas concretos del país, generar empleos creando nuevas industrias y lo más importante contribuir a
la formación de nuevos científicos e ingenieros y así ayudar a establecer una cultura de ciencia en el país.

En Guatemala, la formación de recursos humanos en ciencia se ha logrado, aunque de una forma muy limitada, gracias más que todo a esfuerzos individuales de un grupo pequeño de guatemaltecos y guatemaltecas apasionados por la ciencia, ayudados por individuos extranjeros que se unieron a la causa y pudieron hacer la diferencia. Yo puedo reportar sobre mis experiencias en lo que respecta a la física y a las matemáticas donde he podido seguir los desarrollos por más de 40 años.

Pese a ser la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) una de las pioneras de la educación superior en Latinoamérica, por diversas razones se quedó rezagada en lo que respecta a las ciencias básicas. Mientras tanto en los años sesenta, algunos profesores de la USAC (como por ejemplo, Miguel Ángel Canga-Argüelles, Eduardo Suger, Jorge Antillón, Bernardo Morales, Héctor Centeno, Cesar Fernández, Antonio Guillot) ayudaron a crear las carreras de ciencias básicas en la recién fundada Universidad del Valle de Guatemala donde nos formamos algunos
científicos desde los años setenta. Algunos logramos continuar estudios en la Universidad de Texas en Austin gracias al apoyo del profesor Robert Little quien además de apoyar a estudiantes centroamericanos en Texas, ayudó a crear los Cursos Centroamericanos y del Caribe de Física (CURCCAF) que mantuvieron unida a la pequeña comunidad de físicos de la región. Una iniciativa similar se realizó en matemáticas con los CURCCAM y posteriormente en astrofísica/ astronomía (CURCCA).

Mientras tanto en 1980, en medio de la peor situación política del país y de la USAC, la siguientegeneración de físicos y matemáticos (incluyendo a Carlos Cajas, Edgardo Álvarez, Oscar Castañeda, Gustavo Ponce en física y Juan Escamilla, Rodrigo Vásquez, Gilda de Illescas, Sergio Solórzano, Raúl González en matemáticas) logramos crear las carreras de física y matemáticas en la USAC. El primer egresado, Edgar Cifuentes, después de realizar estudios de posgrado en Italia, regresó y tomó liderazgo en formar nuevas generaciones de físicos que hasta ahora están empezando a regresar con doctorados para dar continuidad a esta iniciativa. También, con la ayuda de la UNESCO, se creó una maestría en física aunque por falta de financiamiento ha tenido poco impacto. Durante los últimos 5 años se ha dado un cambio cualitativo al crearse la Escuela no facultativa de Ciencias Físicas y Matemáticas después de muchos años de esfuerzo de un grupo pequeño de profesores como Edgar Cifuentes y Rodolfo Samayoa quienes finalmente consiguieron el apoyo de las autoridades universitarias para este logro. En la nueva escuela, los jóvenes científicos guatemaltecos y guatemaltecas, recién incorporados a la universidad con
doctorado, pueden por primera vez dedicar una buena parte de su tiempo de trabajo a hacer investigación (ver reseña aquí).

En los años noventa, siguiendo la tendencia en los demás países latinoamericanos, el gobierno de Guatemala creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYT) y la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SENACYT), desde entonces, pese a contar con un presupuesto muy limitado y de bajo perfil entre las otras estructuras del gobierno, estos son los organismos que de alguna forma coordinan las actividades científicas en Guatemala, financian proyectos, reconocen los méritos de los científicos estableciendo la Medalla Nacional de ciencia y tecnología desde 1997 (como detalle relevante, ninguno de los ganadores es físico o matemático) y organizan actividades científicas. En este marco, bajo iniciativa del entonces asesor del CONCYT Héctor Centeno, iniciamos en colaboración con Gustavo Ponce, una red de científicos guatemaltecos dentro y fuera de Guatemala. La principal actividad que se inició en 2005 la llamamos Converciencia y se organizó por 8 años consecutivos. Converciencia no solo permitió la creación de la red de científicos guatemaltecos sino que también ayudó a acercar a los científicos a la población general y a los guatemaltecos y guatemaltecas a aprender a apreciar la importancia de la ciencia y la cantidad de talento guatemalteco disperso por el mundo. El coordinador nacional de la red fue desde el principio Oscar Cóbar Pinto, uno de los ganadores de la Medalla Nacional de Ciencia y Tecnología, quien es actualmente el Secretario de Ciencia y Tecnología. Una buena razón para ser optimistas sobre el futuro de la ciencia en Guatemala.

Una de las iniciativas principales originadas en Converciencia (que propusimos junto con los químicos guatemaltecos Mario Blanco y Sergio Aragón) fue la de la creación de un instituto guatemalteco de ciencia y tecnología, a imagen del reconocido MIT y de los institutos de tecnología de la India (IIT), que han sido la base del gran desarrollo científico y tecnológico de dicho país. Desafortunadamente, esta iniciativa tan ambiciosa no ha podido ser implementada pero esperamos que los avances recientes lleven en un futuro no muy lejano a que esta
propuesta se haga realidad. También existe el proyecto con el Consejo Superior Universitario de Centroamérica (CSUCA) liderado por su secretario Alfonso Fuentes-Soria sobre un doctorado regional en cada una de las ciencias básicas que es un paso necesario para que la investigación científica a nivel internacional sea una actividad regular entre los científicos de Guatemala y la región. Hay mucho por hacer pero la pendiente es positiva.

Contrario a la biología y la química en la que se puede hacer investigación del mejor nivel basada en temas relacionados con agricultura, plantas medicinales, ecología con interés y aplicaciones directas a la realidad nacional, en el caso de la física y matemáticas es mucho más difícil de encontrar temas de investigación en que se pueda ser competitivos a nivel internacional. El caso de la física médica es una excepción porque existe una gran demanda y recientemente las clínicas y los hospitales han empezado a reconocer la necesidad de contar con físicos médicos en su organización y que no son simples técnicos sino profesionales con responsabilidades
tan importantes como las de los médicos. También, dada la situación geográfica de Guatemala, hay mucho por hacer en temas de geofísica y sismología y todo lo que respecta a estudios y modelación relevantes sobre el cambio climático.

En temas más fundamentales, como la física de partículas, astrofísica y matemáticas puras es importante establecer contactos y colaboraciones internacionales. El proyecto LAGO (Latin American Giant Observatory) en el que Guatemala cuenta con un detector es un buen ejemplo donde la participación y aporte de investigadores en Guatemala pueden ser parte importante de una colaboración internacional, pero también eventualmente se puede seguir los ejemplos de otros países latinoamericanos y ser parte de grandes colaboraciones como en experimentos
del CERN o en grandes colaboraciones en astrofísica como el futuro SKA (Square Kilometer Array), el observatorio de rayos cósmicos Pierre Auger en Argentina, el planeado ANDES en la frontera Chile y Argentina, etc. En temas teóricos la colaboración internacional es fundamental, gracias a internet con todas sus aplicaciones es posible ahora mantener contacto directo con colaboradores en cualquier parte del mundo, pero es importante contar con el tiempo y las condiciones para hacer investigación y tener acceso a participar en conferencias internacionales.
Centros internacionales, como el ICTP y sus nuevos institutos asociados, como el que existe en Brasil y el que se está implementando en México, pueden jugar un papel muy importante en estas actividades.

La formación y motivación de estudiantes es una de las actividades más importantes para las y los investigadores. Los grandes descubrimientos recientes en física y matemáticas, tales como las pruebas de la conjetura de Poincaré y el teorema de Fermat en matemáticas y el descubrimiento del Higgs y las ondas gravitacionales en física, motivan a estudiantes jóvenes de todas partes del mundo a considerar una carrera en estas áreas. En general, la relación de la física con la cosmología y la astronomía naturalmente atrae estudiantes hacia la física. La
relación tan estrecha con las ciencias de la computación, entre otras cosas, puede ayudar a atraer más estudiantes a las matemáticas. En Guatemala el ejemplo del guatemalteco Luis von Ahn con sus grandes aportes a la computación puede motivar a estudiantes a seguir sus pasos. Es estimulante saber que el número de estudiantes que se inscriben cada año a las carreras de ciencia básica está creciendo con el tiempo en Guatemala. Juzgando por la calidad de los nuevos graduados/as e investigadores/as jóvenes el futuro de la ciencia básica en Guatemala
es muy prometedor. Es importante enfatizar que los estudiantes formados en ciencias básicas no tienen necesariamente que dedicarse a la educación e investigación en estas áreas. Su entrenamiento se concentra en resolver problemas utilizando las técnicas más avanzadas y razonamiento analítico. Estas son herramientas necesarias para cualquier actividad en otros temas de investigación y para cualquier otro trabajo en empresas públicas y privadas. Una razón más para mejorar el apoyo a la ciencia básica.

Fernando Quevedo
Director,
Centro Internacional de Física Teórica (ICTP), Trieste, Italia
Profesor de Física Teórica, Universidad de Cambridge, Inglaterra

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