Inútil (III): aniversario de un evento poco interesante*

Hoy recorreremos varias aplicaciones que nos son familiares y que disfrutamos gracias al aporte de científicos desperdiciadores de tiempo y dinero.

Usted o alguien cercano habrá necesitado alguna vez hacerse una radiografía. Si la cosa era más complicada, quizá tuvo que recurrir a una tomografía axial computarizada, que se hace con un CAT scanner, el cual no existiría sin el descubrimiento de los rayos X[1]. Si sofisticamos aún más las técnicas de diagnóstico, tenemos la tomografía por emisión de positrones, la cual se obtiene con un PET scanner, y eso hay que agradecérselo al descubrimiento de la antimateria[2]. La posibilidad de hacerse una tomografía por resonancia magnética se la debe al estudio del magnetismo nuclear[3]. La braquiterapia, que es una forma de radioterapia para tratar el cáncer de manera muy localizada, no sería posible sin el descubrimiento de los isótopos radiactivos[4]. Esto también permitió el desarrollo de técnicas de fechado[5] que se utilizan en arqueología, estudios de clima, etc. La forma común de radioterapia -utilizando haces de partículas- se hizo posible gracias al desarrollo de los ciclotrones[6], una de esas máquinas caras conocidas como aceleradores de partículas. La microcirugía –entre otras muchas cosas– debe su existencia a la creación del láser[7]. Las famosas pruebas forenses de ADN -tan de moda por las series televisivas de CSI- se desarrollaron con base a la reacción en cadena de la polimerasa[8] (PCR). El control de enfermedades, tal como lo conocemos, tuvo su origen con el descubrimiento -¡por casualidad!- de la penicilina[9]. La terapia génica se está desarrollando gracias al conocimiento de la estructura del ADN[10], la cual a su vez fue descubierta gracias al estudio de la difracción de los rayos X[11].

Toda forma de transmisión inalámbrica –radio, TV, Wi-Fi, comunicaciones celulares- existe gracias al descubrimiento de las ondas de radio[12]. Las técnicas que hacen seguras sus tarjetas de crédito se derivan del desarrollo de la holografía[13]. La invención del transistor[14] y la creación de circuitos integrados[15] son responsables de la primera y segunda revolución de las computadoras, respectivamente. El trabajo con fibra óptica[16] permitió la transmisión rápida de datos y luego la criptografía asimétrica[17] –o criptografía de clave pública-, la hizo además segura. La lectura de los discos ópticos sin los cuales su computadora no sería nada, es resultado del estudio de la magnetorresistencia gigante[18], que es un efecto cuántico. Una pregunta de tarea: ¿a qué debemos la existencia del televisor?

El descubrimiento del efecto fotovoltaico[19] dio origen a los paneles solares. El descubrimiento del efecto fotoeléctrico[20] permitió la creación de los dispositivos de carga acoplada[21] (CCD) que se inventaron para el registro de imágenes en astronomía y, hoy por hoy, forman parte de cualquier cámara digital. Toda la tecnología de los sistemas de posicionamiento global (GPS) fue posible gracias al desarrollo de la relatividad general –sí, usted utiliza todos los días los resultados de esa fumada para locos: en el teléfono, el avión, el automóvil, al hacer topografía, en google maps, etc. Sin ella, el error en las posiciones sería catastrófico. El aprovechamiento de la energía nuclear es consecuencia del estudio de la fisión nuclear[22].

El caso de los ciclotrones (colisionadores de partículas) -inventados originalmente para escudriñar los bloques fundamentales de la materia- es interesante porque hay unos 30,000 operando en todo el mundo, de los cuales muy pocos se utilizan para investigación básica. Todos los demás se utilizan en la industria y la medicina. Resulta que los aceleradores de electrones tenían pérdidas de energía en forma de la llamada “radiación del sincrotrón”. Este “problema” se convirtió en una mina de oro, cuando se le encontró uso a dicha radiación en ciencias básicas, ciencia aplicada al ambiente, ciencia de los materiales, medicina e industria.

No sabemos cuáles serán las aplicaciones cotidianas que surgirán a partir de la ciencia inútil de hoy, como la superconductividad de alta temperatura[23] (¿almacenamiento de energía?), la manipulación cuántica (¿computadoras cuánticas?), el fullereno[24], el estudio del grafeno[25], entre otros. Lo que sí sabemos es que algún día la humanidad se beneficiará con los inventos derivados de la investigación “sin sentido” que ahora ocupa a nuestros mejores cerebros. Muy pocos sabrán de dónde salió el invento, los más seguirán con la cantaleta de que deberíamos dejar de desperdiciar recursos en eso. Lo publicarán con tecnologías que le deben justamente a la ciencia básica, se harán tratamientos médicos y consumirán derivados de la investigación que tanto desean erradicar. Menos mal que todavía hay quienes no les hacen caso.

Por el momento quiero cerrar recordando que es el aniversario de un evento poco interesante para nuestros críticos. El 7 de noviembre, hace 146 años, nació una mujer que dedicó su vida a hacer ciencia pura, una de esas gentes que debieron ocuparse en otros menesteres, pero no lo hizo y por eso le debemos muchísimo. Escribo esta columna a la salud de Marie Curie, la pionera, a quien no sólo no le importó estar haciendo ciencia inútil, sino que la hizo a pesar de las dificultades que representaba ser mujer en su tiempo.

* Anniversary of an uninteresting event, canción de Deftones, del álbum Deftones (2003).


[1] 1895. Premio Nobel de Física en 1901 para Wilhelm Röntgen.

[2] 1932. Premio Nobel de Física en 1933 para Paul Dirac y Erwin Schrödinger.

[3] Premio Nobel de Física en 1944 para Isidor Rabi y en 1952 para Felix Bloch y Edward Purcell.

[4] 1913. Premio Nobel de Química en 1921 para Frederick Soddy.

[5] 1949. Premio Nobel de Química en 1960 para Willard Libby.

[6] 1934. Premio Nobel de Física en 1939 a Ernest Lawrence.

[7] Light amplification by stimulated emission of radiation (amplificación de luz por emisión estimulada de radiación). 1957. Premio Nobel de Física en 1964 para Charles Townes, Nicolay Basov y Aleksandr Prokhorov.

[8] 1986. Premio Nobel de Química en 1993 para Kary Mullis y Michael Smith.

[9] 1928. Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1945 para Alexander Flemming, Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey.

[10] 1953. Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962 para James Dewey Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins.

[11] 1912. Premio Nobel de Física en 1914 para Max Von Laue y en 1915 para William Henry Bragg y William Lawrence Bragg.

[12] 1888. Premio Nobel de Física en 1909 para Guglielmo Marconi y Karl Braun.

[13] 1947. Premio Nobel de Física en 1971 para Dennis Gabor.

[14] 1947. Premio Nobel de Física en 1956 para William Bradford Shockley, John Bardeen y Walter Houser Brattain.

[15] 1951. Premio Nobel de Física en 2000 para Zhores Alferov, Herbert Kroemer y Jack Kilby.

[16] 1966. Premio Nobel de Física en 2009 para Charles Kuen Kao.

[17] 1976.

[18] 1988. Premio Nobel de Física en 2007 para Albert Fert y Peter Grünberg.

[19] Observado por Beckerel en 1939.

[20] 1905. Premio Nobel de Física en 1921 para Albert Einstein.

[21] 1969. Premio Nobel de Física en 2009 para Willard Boyle y George Smith.

[22] 1938. Premio Nobel de Química en 1944 para Otto Hahn.

[23] 1986. Premio Nobel de Física en 1987 para Georg Bernordz y Alexander Müller.

[24] 1985. Premio Nobel de Química en 1996 para Robert Curl Jr., Sir Harold Kroto y Richard Smalley.

[25] 2004. Premio Nobel de Física en 2010 para Andre Geim y Konstantin Novoselov.

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