Inútil (II): cosas estúpidas*

 

Originalmente publicado en Plaza Pública: http://www.plazapublica.com.gt/content/inutil-ii-cosas-estupidas

En mi columna anterior prometí explicar por qué están equivocados los detractores de la investigación básica. Hoy les comparto, finalmente, la antítesis del Dr. Glashow que comienza así: “Si Faraday, Röntgen y Hertz se hubieran enfocado en resolver los “problemas reales” de su tiempo, habríamos esperado mucho más por los motores eléctricos, los rayos X y los radios. Es cierto que los físicos fundamentales de hoy se ocupan de fenómenos exóticos que no son para nada útiles en sí mismos. No obstante, su trabajo ha causado y continua causando un enorme impacto en nuestras vidas.

Demostraremos cómo las búsquedas de conocimiento fundamental, impulsadas por la curiosidad, han probado ser cuando menos tan efectivas como la búsqueda directa de soluciones a problemas sociales, ya sea por los descubrimientos en sí mismos o por la tecnología de frontera que requirieron”.[1]

Seguramente estos y otros científicos, así como sus financistas, fueron tildados de excéntricos que desperdiciaban tiempo y recursos. Para llegar a los motores eléctricos sin pasar por la investigación básica, por ejemplo, hay que pensar en el asunto al revés. En lugar de tener un conjunto de conocimientos que un día servirán para la invención de “algo útil”, habría que imaginar “algo útil” y luego producir el conocimiento que permitirá su creación. Cualquiera puede ver lo improbable que es que, sin saber que los fenómenos eléctricos y magnéticos están íntimamente relacionados, a alguien se le ocurra que quiere inventar un artefacto que produzca electricidad utilizando campos magnéticos variables. El camino fue el descubrimiento de la inducción electromagnética como resultado de la observación de fenómenos “exóticos e inútiles”, que luego fueron reproducidos experimentalmente y explicados con la creación de la teoría electromagnética. Más temprano que tarde, se le encontró uso al descubrimiento, igual que sucede con muchos otros.

Por ahora, quiero llamar la atención hacia una institución de lo más inútil que se puedan imaginar: el CERN.[2] Esa gente se gasta millones de euros en construir aparatos para la estupidez de hacer experimentos de estrellar partículas −que ni siquiera se pueden ver directamente− a grandes velocidades, para producir otras, consumiendo un montón de energía. Luego resulta que saber a quién estrellé con quién y qué produje sólo sirve para confirmar, mejorar o refutar una teoría llamada “modelo estándar”, que nadie más entiende. Como decía la tesis, ¿qué más da si la materia está formada por dos o 17 partículas?

Entre los logros del CERN se listan:

El hallazgo de las corrientes neutrales de la teoría electrodébil.

Entiendo que la mayoría de personas no tienen idea de qué significan dichos hallazgos y resultan igual que leer chino. Es la ciencia inútil de los descubrimientos que no aportan ni a la salud ni a la riqueza humanas. Pero, sin necesidad de entender y sólo cambiando el punto de vista, vemos que no lo es si pensamos en la transferencia de tecnología: “El CERN es una incubadora de tecnologías que abarcan aceleradores, criogenia, detectores, tecnología de la información, magnetos, ciencia de los materiales, superconductores, etc. Por medio de licencias y proyectos conjuntos, el CERN pone a disposición todos estos recursos, para usos científicos y comerciales”.[3]

Así, cuando uno deja de protestar por la inutilidad de la física de partículas y voltea a ver los derivados de la actividad científica del CERN, se encontrará con: la World Wide Web[4] “de los físicos, para todo el mundo”:[5] DxRay[6], una desarrolladora de escáneres digitales de rayos X con tecnología del CERN; el GEANT-4[7], un software del CERN para simulaciones de física, ciencia espacial, medicina y radiología; y, según la revista Forbes, gracias al CERN, el Aeropuerto Internacional de Ginebra posee uno de los más sistemas de energía solar más grandes de Suiza. Mientras tanto, no se les olvide que “el principal propósito del CERN es desentrañar los secretos de la naturaleza y entrenar a la siguiente generación de innovadores”.[8] Entiéndase aquí, innovadores con todas sus letras, no gente inventando el agua azucarada.

Ésta es sólo una probadita de lo que la ciencia básica le ha dado a la humanidad. Si no es suficiente, todavía no les convence o ya los convencí pero quieren saber más, en la próxima columna prometo más ejemplos de las múltiples virtudes y beneficios de la ciencia básica.

Stupid things, canción de la banda Yo la tengo, del álbum Fade (2013).

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Una respuesta a Inútil (II): cosas estúpidas*

  1. Rafael Ortiz dijo:

    Ese es el verdadero deseo de saber, el de la ciencia …

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