Conferencias en Cobán y lo que uno encuentra sin buscar

publicoEran como las ocho de la mañana. Estamos en el “Instituto Normal Mixto del Norte, Emilio Rosales Ponce”, Cobán, Alta Verapaz. El salón empieza a llenarse de gente. Es la Olimpiada de las Ciencias que se realiza en Cobán desde hace ya muchos años. Habían unas 200 personas listas para escuchar. Eduardo Rubio empieza a contar de su viaje por el Océano Atlántico a bordo de un barco de vela holandés, en el cual tuvo la oportunidad de medir, presenciar y caracterizar una penosa realidad: el océano está cundido de desechos de material plástico. Siguió a la conferencia la participación de los asistentes con preguntas y comentarios.

cobaneduAhora me tocaba a mí. Mi charla era (extrañamente) sobre la Teoría de la Relatividad de Einstein. Al terminar hubo un par de preguntas por miembros de la audiencia, los cuales eran profesores de enseñanza media. Pero la mayor cantidad de preguntas las hizo una estudiante, que dejaba ver un interés particular por los conceptos de espacio y tiempo. Fueron varias preguntas al hilo, muy inteligentes y acertadas, de esas que le dicen a uno que quien pregunta ha leído sobre el tema. Lástima que por el tiempo tuvimos que terminar el evento. Pero me hubiera gustado seguir con las preguntas en una conversación cotidiana.

cobanyoLos organizadores de la Olimpiada agradecieron nuestra participación y nos despidieron calurosamente. Las actividades continuaban, pero adquirido teníamos otro compromiso en otro establecimiento educativo, donde nos esperaba el público más cariñoso y entusiasta que haya tenido en una plática o evento similar.

Nos trasladamos al Liceo “Dr. Ricardo Bressani”, el lugar donde labora nuestro amigo Julio Tampan, a quien le debemos la iniciativa original de invitarnos a Cobán desde un principio. Como teníamos tiempo, conocimos a algunos de los profesores y visitamos las instalaciones del colegio. Cuando fue el momento, caminamos hacia el lugar en donde nuestra intervención se llevaría a cabo. Allí estaban ya los estudiantes. Varias decenas de chicos y chicas cursando alguno de los grados de secundaria. Nos recibieron con un estruendoso aplauso. Por un momento creí sentir lo que sienten los famosos. Nunca había visto tanto entusiasmo por una plática científica, era hermoso.

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Después de una breve introducción de los dos conferencistas, empezó Eduardo y luego seguí yo. Hablamos del universo, planetas y soles lejanos; de estrellas jóvenes, enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros, de la velocidad de la luz, de relatividad, de la vida y muerte de las estrellas. Cuando en conjunto teníamos ya unos cuarenta y cinco minutos de estar hablando, dejamos que los chicos nos hicieran preguntas. Como siempre, al principio hay que romper el hielo. Pero una vez que el primero se animó, la avalancha de interrogantes era un tren en marcha que nadie podía parar. Si echamos ahora en cuenta las preguntas que recibimos de nuestro ávido público, diré que terminamos hablando de mecánica cuántica, de la dualidad onda partícula, de la equivalencia de materia y energía, de las aplicaciones tecnológicas de los descubrimientos científicos, de fotones, de masa en reposo y de cuanta curiosidad había en esas mentes ágiles con grandes deseos de entender. Cuando llevábamos casi dos horas de conversatorio, era más de medio día, la hora de almuerzo para los estudiantes, los cuales gustosamente renunciaron a la comida con tal de seguir escuchándonos.

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Terminó la conferencia con un agradecimiento y reconocimiento por parte de la directora del Liceo Bressani y una comida muy amena en compañía de los profesores del establecimiento, no sin antes celebrar una robusta sesión de fotos y firma de autógrafos. Muestras de admiración y respeto mutuo inspiradas en la acción desinteresada de compartir conocimiento.

Después de ese día no me cabe la menor duda que en el estado actual de desarrollo de nuestro país, más allá de todo proyecto de investigación que uno pueda desarrollar, uno de los deberes más importantes que tenemos en las manos es abrir el camino para los que vienen detrás de nosotros. Que los jóvenes que decidan estudiar ciencias tengan el apoyo sistemático y organizado de las instituciones del gobierno, para no sean esfuerzos individuales, como lo ha sido hasta ahora. Que las futuras generaciones de científicos puedan aportar toda su capacidad, intelecto y corazón al desarrollo de nuestra sociedad a través del estudio de la Naturaleza, el cual ha probado en incontables oportunidades ser la llave del desarrollo y bienestar de las naciones.

Al regresar del extranjero, sabía que hacer ciencia aquí no iba a ser lo mismo que en otras partes, el sabor no iba a ser de vainilla. Este lugar es único hasta en eso. Debo confesar que mentí en el párrafo de arriba. No es una acción desinteresada de compartir conocimiento. Sí tengo intereses: que al despertar cada mañana todos los que viven en este territorio tengamos la oportunidad que no tuvimos el día anterior. Sigo pensando que haber regresado a Guatemala fue la mejor decisión.

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4 respuestas a Conferencias en Cobán y lo que uno encuentra sin buscar

  1. Me encanto el articulo, es muy informativo..

  2. Pingback: BIENVENIDOS | Con·Ciencia

  3. Alejandra dijo:

    Me encantó leer esto! Es justo la motivación que debemos tener todos los que hemos estudiado un poco más de la media. Sigan adelante!

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