Última volcaneada del año en el Acatenango

Me parece que este blog necesita un poco más de variedad. Por lo que en el futuro probablemente aparezcan posts que no necesariamente tengan que ver con ciencia, tal como el presente. La razón es sencilla. Primero, porque uno no se dedica exclusivamente a la ciencia. Y dos, porque se me da la gana.

Pues resulta que en el último fin de semana del año 2012, con algunos amigos subimos el volcán Acatenango. Esa montaña hermosa que se ve desde la ciudad de Guatemala siempre que está despejado.

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Es un lugar que combina diferentes tipos de vegetación y bosque. Probablemente uno de los volcanes más bellos de Guatemala, con un grado de dificultad intermedio (a mi parecer) y una vista fastuosa de la cadena volcánica que atraviesa nuestro país.

Como es la primera vez que hablo de esta magnífica montaña, déjenme mostrarles su perfil de ascenso. Esta es una gráfica de la altitud contra la distancia recorrida, registrada por GPS.

acatenango-perfil-ascenso

En la figura están marcados los puntos principales de referencia que la gente menciona cuando la temática de la charla es el mencionado volcán.

Ascenso

En el camino hacia la aldea La Soledad admirábamos por las ventanas del microbús las cumbres despejadas de nuestro volcán. Ya queríamos estar allí para tirarnos en la arena gruesa y áspera —como piedritas de asfalto— y descansar nuestros cuerpos en la cima, después de una agotadora y satisfactoria jornada.

Iniciamos el ascenso a eso de las 10:30 AM. Llegamos al descanso denominado El Conejito, como a las 12:00 PM. Teníamos algunos minutos de estar esperando a que todo nuestro grupo se reuniera. Era apremiante tomar una decisión. El viento estaba arreciando y el cielo se estaba cubriendo de nubes grises. Decidimos seguir hasta el siguiente descanso, El Conejo, y estando allí resolveríamos el futuro de nuestro viaje.

Una hora después estábamos en El Conejo. Las condiciones climáticas habían empeorado. En lugar de seguir la tradicional ruta de Las Marías, concertamos que bordearíamos la montaña hasta llegar a la ruta de Los Cazadores. Nos reuniríamos de nuevo al final de la carretera con la que culmina dicha ruta y dispondríamos si acampábamos allí o llegábamos hasta el cráter; justo entre la cumbre principal —El Plato— y la cumbre secundaria —El Yepocapa—.

Bordeando desde una ruta a la otra. Click para agrandar.

Bordeando desde una ruta a la otra. Click para agrandar.

El viento allí parecía calmo. Todos estuvimos de acuerdo con llegar al cráter. Durante la mitad del camino al cráter, uno va en un sendero entre pequeños matorrales. En el tramo final, los matorrales se vuelven escasos y la vereda se convierte en una rampa inclinada de arena gruesa y suelta. Uno avanza un paso hacia arriba y —si el zapato no se clava en la arena— se regresa medio paso hacia abajo. El viento estaba muy fuerte y afortunadamente, lo teníamos en la espalda. Tan fuerte estaba, que si uno abría los brazos se podía sentir el empuje del ventarrón hacia arriba, y como una especie de barquito, aprovechar esa fuerza extra para terminar el ascenso.

Campamento

Ya en cráter, determinamos que acamparíamos allí, en la horqueta entre El Plato y el Yepocapa. Alcanzar la cumbre y acampar en El Plato era muy difícil: mucho frío, visibilidad casi nula y fuerte viento.

Armamos nuestras carpas. Las tensamos y aseguramos lo mejor que pudimos. No queríamos que el viento se las llevara volando. Tal tarea es un poco más ardua de lo normal, pues el frío es suficiente para entumecer los dedos de las manos y hacer arder la piel, como cuando uno toca un hielo.

Dentro de la carpa por lo menos ya no se siente el viento aunque sí el frío. A la hora de la cena nos reunimos en la tienda de campaña más grande. Nos comimos un pastelito que Xiomara muy amablemente había llevado para festejar mi recién pasado cumpleaños. La sección cultural de la noche estuvo a cargo de Eduardo, quien estuvo platicando sobre el acontecimiento del Baktún, el calendario maya y astronomía.

Carpas guardas. Listos para empezar el descenso.

Carpas guardadas. Listos para empezar el descenso.

Descenso

A eso de las 5:00 AM teníamos la esperanza de que el mal tiempo hubiera terminado. No fue así. El viento duró toda la noche, acarreaba humedad, azotaba las carpas y desprendía las gotitas de agua condensada en el toldo para que cayeran en la cara. A unos compañeros el vendaval les quebró las varillas que sostienen la carpa. Estuvo siempre nublado, excepto en minúsculos momentos en los que logramos ver la luna llena y algunas estrellas. No era factible alcanzar la cima. Levantamos campamento e iniciamos el descenso.

Aquí se ve cómo soplaba el viento cerca del cráter antes de empezar a caminar de regreso.

Hicimos la misma ruta de ascenso pero en dirección contraria. Todos estábamos decepcionados. En diciembre, lo que uno espera son cielos azules y estrellados. Nos encontramos con todo lo contrario. Por lo menos la segunda parte de nuestro grupo tuvo mejor suerte. Ellos fueron al volcán de Fuego y allí la situación climática no era tan extrema.

Nunca había visto viento tan fuerte en el Acatenango. Abajo, un video de nuestro descenso poco después de abandonar El Conejito. Lo que habría sido tierra seca y un cielo despejado ahora era viento, condensación en los árboles (que hace las veces de una lluvia leve) y camino lodoso.

No todos los viajes a los volcanes son lo que uno espera. Sin embargo, la montaña es tan hermosa que aún bajo estas condiciones disfrutamos el viaje. El sufrimiento es parte de la experiencia.

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4 respuestas a Última volcaneada del año en el Acatenango

  1. Pingback: Esceptica | Fugaces 04/01/13

  2. Reineri☻ Ramírez Pereira dijo:

    interesante

  3. Mayra dijo:

    Qué bueno encontrar otros temas y más solo porque te da la gana!!
    Feliz Año que el año 2013 traiga sólo lo bueno!

  4. Xiomara V. dijo:

    Que bien que tendremos información de volcanes en este blog!, y sobre todo con la información técnica, me servirá de referencia para futuros ascensos. Gracias!. Y sin duda aunque en condiciones extremas disfrutamos el viaje y aún el mismo clima.

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