Un día fui a hablar de astrofísica a Xela y vi el futuro

Viernes 26. Casi medio día. Salí apurado a tomar un taxi. “A la estación de los buses Álamo”, le dije al piloto. Se fue por la Bolívar y luego la San Juan. El tráfico estaba lento. El bus con destino a Xela salía a las 12:30 pm. Llegué a las 12:35, el bus estaba por salir. Compro el boleto en medio minuto y antes que logre acomodarme ya estábamos en la Roosevelt. Hacía calor, el de medio día. Estaba cansado y me dormí casi todo el camino. Puntualmente, cuatro horas después estábamos en Xela. Después de casi un año finalmente habíamos logrado con Sofía, organizar una charla sobre astronomía que tuviera lugar en aquella ciudad.

Anteriormente ya habían cumplido tal cometido mis colegas Eduardo Rubio y Edgar Cifuentes. La última vez que uno de ellos había dado una charla en Xela fue hace casi un año. Sofía llegó por mi a donde me dejó el bus. Fuimos a comer algo y me pasó dejando al hotel. Revisé que la charla estuviera en orden y poco antes de las siete de la noche mi amable anfitriona pasó de nuevo por mi para ir al restaurante “La Fortuna”, en donde se había acomodado un salón dedicado a desarrollar nuestra académica actividad.

Calculo que había unas treinta personas, más o menos. El ambiente era cómodo, familiar, de confianza. Supongo que eso hizo que el número de preguntas fuera placenteramente mayor de lo que usualmente he recibido en otras charlas. Después de que mis anfitriones hicieran una presentación de mi persona más cálida de lo que merezco, empecé mi exposición. El tema de la charla era materia oscura, la evidencia y cómo hemos logrado refinar nuestras observaciones del cosmos hasta nuestros días, enfatizando que la materia oscura es uno de los emocionantes problemas científicos de nuestros días.

Hubo preguntas durante la charla y al final. Se sentía el interés y la atención de los asistentes. Lo que normalmente hubiera durado una hora más unos minutos de preguntas llegó a ser casi dos horas, y podríamos haber seguido.

Fue muy alegre y gratificante poder platicar, si bien brevemente, con muchos de los asistentes quienes tuvieron la amabilidad y el detalle de despedirse y de agradecer la organización del evento.

Nos quedamos cenando en el lugar con algunos de los miembros de la Asociación Quetzalteca de Aficionados a la Astronomía. Al terminar fuimos con Sofía y su hermano por un par de cervezas y poner punto final al evento de la noche.

Al día siguiente mi gentil anfitriona pasó por mi al hotel, desayunamos, conversamos y con una puntualidad providencial llegamos a la estación justo cuando el bus estaba por salir. Nos despedimos y me subí al bus con una provisión de xecas para los días siguientes. Cuatro horas después estaba de vuelta en la ciudad de Guatemala. La misión había sido todo un éxito.

De las muchas cosas que platicamos con la gente la Xela era la falta que hace este tipo de actividades. Si aquí en nuestro campus central de la USAC tenemos carencias, en los centros regionales las carencias son aún más grandes. Si aquí en la capital nos hace falta recursos, infraestructura, profesores capacitados, gente con iniciativa; los centros regionales resienten esas deficiencias en formas cuyas consecuencias se extienden invisiblemente al frágil entramado de nuestra sociedad. ¿Cómo sería la realidad si todos tuvieran la oportunidad del acceso a la educación? ¿Cómo cambiaría el futuro de nuestra gente si tuvieran las herramientas necesarias para hacer y propiciar los cambios? El entusiasmo con que los asistentes formulaban sus preguntas, la expresión en el rostro de los jóvenes como cuando se está poniendo acusada atención, el interés de querer aprender y saber más… son cosas que hacen pensar en el potencial inexplorado de la gente. En todas partes de nuestro país están los Erick Barrondo de las letras, las ciencias, las artes. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que tengan una oportunidad de explotar su potencial? ¿Cuántos talentos ya se han perdido porque nuestras políticas e instituciones tienen los brazos amarrados a la espalda?

Un día fui a hablar de astrofísica a Xela y vi el futuro. Vi una pequeña muestra del potencial humano que abunda por todas partes. Ahora no alejo de mi mente la sensación fértil, el pensamiento profético y el sentimiento creciente de que —aunque yo no lo vea— las cosas pueden cambiar.

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6 respuestas a Un día fui a hablar de astrofísica a Xela y vi el futuro

  1. Doc, un día se me hará estar en un conferencia tuya. El futuro solo lo ven los visionarios, (no te digo profetas porque no nos llevamos tan feo) pero en serio y con todo mi corazón, espero se hagan realidad tus palabras.

    Saludos.

  2. miabb7 dijo:

    El problemita de muchos en este país es que siempre esperan que alguien sea el que inicie … pero si de verdad queremos un cambio empieza desde uno !!! gracias por compartir 🙂 !!

  3. J.R. Sacahui dijo:

    ¡Enhorabuena cámarada! actividades así urgen en nuestros lares.. ¡saludos!

  4. Nosotros tenemos la intención de llevar nuestras actividades a todos los lugares del país a donde tengamos posibilidad, solo requerimos el apoyo necesario para poder hacerlo, ¡felicitaciones por la misión cumplida, Doc!

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