Toda la vida es bella

No siempre se tiene la oportunidad de ver cómo un cadáver es digerido y descompuesto por larvas (vía Why Evolution is True).

Al ver el video, dos cosas me vinieron a la mente. La primera, lo angosto y conveniente que es el concepto de belleza en los humanos. Unas flores en el campo son hermosas, un venadito tomando agua en el lago es hermoso, un colibrí suspendido en el aire es hermoso; pero unas larvas alimentándose de carroña, eso nos da asco. Y seguramente es por razones evolutivas. Si en el pasado había alguien que disfrutaba de ver las larvas en la carroña, seguramente se ganó una miasis, llenando así su solicitud para ser víctima de la selección natural que eliminó esa cualidad de nuestra especie. Los que estamos hoy aquí somos los descendientes de aquellos que nunca se acercaron a contemplar el “bello” cuadro de las larvas en la carroña. Desde ese punto de vista el concepto de belleza era cuestión de vida o muerte.

El segundo pensamiento que se me ocurrió es que gracias a la ciencia, sabemos que la descomposición de los animales muertos es un proceso esencial en el ciclo de la vida. En virtud de tal proceso, los elementos químicos en el cadáver son reciclados, volviendo a la atmósfera y al suelo, para ser absorbidos de nuevo por alguna planta u otro animal. Y en ese sentido es que yo considero que el espectáculo de las larvas devorando el conejo es tan bello como cualquier otro proceso en el ciclo de la vida. Seguro que si me acerco a la escena real, el olor me da nausea y me aleje. Una respuesta instintiva que manifiesta los mecanismos de sobrevivencia que nos han mantenidos vivos por miles de años. Sin embargo, como seres pensantes, el conocimiento derivado de la ciencia nos muestra lo que no podemos ver con nuestros ojos u oler con la nariz. La ciencia nos ha enseñado esas estrechas e íntimas conexiones de los ciclos de la naturaleza que han moldeado no sólo nuestra evolución y vida sino el entorno en el que habitamos. Si eso no nos hace ensanchar nuestro instintivo, angosto y conveniente concepto de belleza no somos dignos de llamarnos seres pensantes y estaríamos mejor en la compañía del resto de animalitos silvestres.

Somos la única especie que puede aprender y comprender más de lo que nuestros sentidos nos muestran. La única especie que puede transmitir conocimiento acumulado a través de generaciones. Es nuestro deber usar esa capacidad para apreciar, admirar, preservar y cuidar el planeta en el que vivimos. Vivir es esta época, con el acceso al conocimiento científico a nuestra disposición es un privilegio que nuestros antepasados jamás —ni en la más febril de sus fantasías— hubieran soñado.

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2 respuestas a Toda la vida es bella

  1. ¿Alguna idea del tiempo en que se tardaron en terminar con el conejo? Pareciera que fue durante el transcurso de un solo día.

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