El Espectro de Planck septiembre 3, 2011
Posted by gordoponce in Antropología, Astronomía, Divulgación de las Ciencias, Física.1 comment so far
Radiación Cósmica para Principiantes
Parte 3: El Espectro de la CBR
Nota: Este post Gustavo Ponce no lo publicó pese a estar completo, luego de encontrarlo con Enrique Pazos decidimos que valía la pena publicarlo y hoy me parece que es una buena ocasión para hacerlo. Edgar Cifuentes
Max Karl Ernst Ludwig Planck (1858 – 1947) tuvo una larga y fructífera vida. Su espectro, o más exactamente, el espectro de radiación del sistema físico conocido como cuerpo negro, que él explicó en 1901, todavía está entre nosotros: es uno de los temas más importantes de la física moderna, y su conocimiento es de vital importancia para astrofísicos y cosmólogos.
Imagine que introduce un cuerpo frío, por ejemplo una pieza metálica, en un baño de agua caliente. La temperatura de la pieza empezará a aumentar y, después de un tiempo suficientemente largo, alcanzará un valor que no cambiará más. Se dice entonces que el agua y el metal están en equilibrio térmico, tienen la misma temperatura. La termodinámica clásica describe este fenómeno diciendo que cuando dos cuerpos de distintas temperaturas entran en contacto térmico, el calor fluye del cuerpo a mayor temperatura hacia el cuerpo a menor temperatura. El cuerpo que pierde calor disminuye su temperatura y el que recibe calor la aumenta, hasta que eventualmente ambas temperaturas son iguales y el flujo de calor cesa.
La radiación electromagnética que nos llega del espacio exterior en forma de luz visible, rayos X, gamma, infrarrojos, ultravioleta, ondas de radio, microondas, etc. contiene información tanto sobre la fuente que emitió la radiación como sobre el medio por el que se ha propagado. Buena parte de la formación de un astrofísico consiste en aprender a procesar la radiación y a extraer de ella información que le sea útil para entender el universo y sus contenidos.
Al igual que en la música orquestal, en la que cada nota producida por cada instrumento tiene su propio tono y todas en conjunto forman algo que uno puede reconocer como una sinfonía, un concierto, u otra cosa, los átomos de la materia emiten “notas”, que se llaman fotones, que en conjunto forman una “obra”, que se llama el espectro de radiación. Y de la misma manera que, con suficiente entrenamiento, uno puede reconocer dentro de una sinfonía los instrumentos que forman la orquesta, su número, su posición, etc., un científico con suficiente entrenamiento en espectroscopía puede reconocer dentro de un espectro detalles como los elementos químicos presentes en la fuente y en el medio, sus abundancias, la velocidad de la fuente y su temperatura, etc.
Uno puede imaginar la luz, o cualquier otro tipo de radiación electromagnética, como un chorro de partículas o corpúscilos llamadas fotones, cada una de ellas con una energía E y una cantidad de movimiento p (modelo cospuscular), o como una superposición de ondas, cada una de ellas con frecuencia f y longitud de onda λ (modelo ondulatorio). La historia de la ciencia registra éxitos y fracasos de ambos modelos al describir y explicar distintos fenómenos físicos. A finales del siglo XIX, el modelo ondulatorio llevaba la delantera porque podía explicar fenómenos como la interferencia y la difracción de la luz. Pero en el siglo XX le esperaban un par de sorpresas.
Una de ellas era, precisamente, el espectro de la radiación de cuerpo negro.
La forma como la energía total se reparte entre fotones de distintas energías es el espectro de la radiación. A veces se utilizan otras cantidades como la longitud de onda ( λ) o la frecuencia ( ν) que pueden ser más fáciles de medir, en lugar de la energía, ya que la energía de un fotón es E=hν=hc/λ, donde h es una constante conocida como constante de Planck, y c es la velocidad de la luz en el vacío. La forma como la energía se repare entre fotones de distintas longitudes de onda (o frecuencias) también se llama espectro.
Es una experiencia cotidiana que la materia se calienta cuando absorbe radiación, y emite radiación cuando se calienta. También que el color de la radiación emitida depende de la temperatura. pero los procesos mediante los que la materia absorbe y emite radiación no fueron entendidos hasta la primera mitad del siglo XX.
A finales del siglo XIX los físicos contaban con las ecuaciones de Maxwell, que describen adecuadamente la propagación de radiación electromagnética, y las leyes de la termodinámica, que describen la forma como la materia reacciona cuando se le da o se le quita calor. Pero entender la llamada radiación de cuerpo negro emitida por un cuerpo cuando se calienta requirió de toda una revolución en la física, en la que Planck fue uno de los protagonistas.
Newton descubrió, en el siglo XVII, que un rayo de luz solar se dividía, al pasar por un prisma, en varios rayos de distintos colores que forman el espectro de la luz solar. En la luz visible, cada color corresponde a una energía, y lo que hace el prisma no es más que separar partículas con distintas energías.
Actualmente se usan otros dispositivos como fotomultiplicadores y CCD’s para contar el número de fotones que tienen una determinada energía, no sólo para la luz visible, sino también para los otros tipos de radiación electromagnética. Es común mostrar el resultado mediante una gráfica que tiene en el eje horizontal la energía, u otra cantidad relacionada con ella () y en el eje vertical el número de fotones para cada valor de la energía. A esta distribución de energía entre los fotones se le llama el espectro de la radiación.
¡Cuidado con quien dice las cosas! marzo 8, 2011
Posted by erubio in Antropología, Ciencia y Sociedad, Divulgación de las Ciencias.Tags: Lago en Izabal
9 comments
Recientemente he estado leyendo con cierta preocupación, la importancia que varios medios escritos de la prensa guatemalteca le han estado dando al Sr. Joachim Rittstieg (ver también este enlace).
Joachim, de origen alemán, es un profesor de escuela secundaria especializado en enseñar matemáticas. Él se ha retirado desde hace algunos años y se ha dedicado a viajar por Mesoamérica, la región comprendida entre la península de Yucatán, Belice, Guatemala y Honduras. Ha escrito un libro en alemán llamado ABC de los Mayas.
Hasta aquí eso no parece ser un problema alguno, todo lo contrario Joachim parece ser uno de esos extranjeros que se quedan en nuestro país fascinados por el rico legado de la cultura maya. Sin embargo, la importancia que ciertos medios de comunicación escritos (1, 2 por ejemplo) están dando a sus comentarios es algo que me alarmó y por ello he decidido escribir esta nota en Guateciencia.
De acuerdo a Joachim, existe en el fondo del lago de Izabal una ciudad perdida que él asocia a la mítica ciudad de Atlantis –la ciudad que describe Platón en su libro llamado los diálogos de Timaeus y Critias escritos en 360 Antes de Cristo- Otra de sus propuestas es que en el códice de Dresde está escrito que esta ciudad contiene varias toneladas en tabletas de oro. Mi entrenamiento como científico me hace dudar de todo lo que la gente dice y en particular cuando gente supuestamente educada y calificada toma demasiado en serio este tipo de comentarios. Duda y conocerás la verdad decía Nitzche, y en este caso, las opiniones vertidas en el asunto me hacen dudar. ¿Existe opinión alguna de terceras personas calificadas, por ejemplo, de otros arqueólogos nacionales o extranjeros en la materia? ¿Se tratará una vez más la historia que tantas veces he visto en muchos países de Latinoamérica donde la opinión de un individuo extranjero con apellido difícil de pronunciar, vale más que la opinión calificada de muchos científicos locales o de renombre internacional?
Permítanme compartir con ustedes un par de ejemplos que viví durante mi infancia científica. El primero se asocia a un supuesto profesor de física teórica egresado de una institución con el rimbombante nombre de Instituto de Investigaciones Tecnosóficas de San Petesburgo, tratando de revivir la ya descalificada idea del éter. No es necesario aclarar que esta idea fue descartada a principios del siglo XX. Asimismo tuve la oportunidad de vivir un episodio similar cuando un ex trabajador de la NASA que “entrenaba a los astronautas” del programa espacial resultó ser un predicador buscando adeptos religiosos.
Joachim Rittstieg podrá tener muy buenas intenciones hacia el pueblo maya y hacia nuestro país, pero en mi opinión lo que él está haciendo, mezclando ideas de la cultura Maya con la desaparecida ciudad de Atlantis, visitas de los vikingos y otras aseveraciones sin fundamento científico no me parece del todo correcto. ¿Estarán nuestros medios de comunicación siendo víctimas de un crackpot? Me pregunto también, ¿Porqué historias de este tipo acaparan la atención de nuestros medios con tanta facilidad? Uno de los logros de la educación es precisamente preparar a los ciudadanos a tener un juicio crítico ante ideas de éste tipo y no dejarnos ir a la primera por una idea –por muy bonita que parezca. La ciencia se ha ido construyendo como un edificio sólido aprendiendo del ensayo y del error, evitando caer en teorías sin fundamento y descalificando inmediatamente a cualquier crackpot que aparezca en el camino. Es por eso que los científicos se educan durante muchos años, para poder así emitir opiniones con conocimiento de fondo en las diferentes especializaciones que existen. ¡Es por eso que usted amigo lector, tiene que tener mucho cuidado al escoger quien le dice las cosas!






